Podés escribir a: al.coll@yahoo.com.ar

La Odisea III

A pesar de los veinte años, ella aún es aquella niña que lo vio partir desbordante de orgullo sobre la terraza del mégaron cuando iba en busca de gloria a Ilión.

Nada sospecha cuando convoca al mendigo extranjero para que le dé noticias de su amado. Luego lo sabrá por boca de su fiel esclava Euriclea y esperará encerrada en su habitación, temblando.
El anciano que ha visto apagada la esperanza en sus ojos, le habló del pronto regreso, del daño reparado y la felicidad reencontrada. Ella apenas asentía, perdida la fe, sabiendo que sólo eran palabras para un vano consuelo fugaz.
Por eso, ahora el viejo pescador ha pedido participar. Sabe a conciencia que ha encontrado su destino en aquellos ojos descreídos y ya no tendrá que contar historias prestadas. Tensa con cuidado el arco que fue de otro mientras observa las doce hachas alineadas.
Alberto Collaud
al.coll@yahoo.com.ar